Emprendedores

Emprender en e-commerce: 5 cosas que los políticos no te contarán

emprender en e-commerce

Hace tiempo que queríamos hablar sobre algunos detalles que debes tener en cuenta a la hora de emprender en ecommerce y que los políticos no te contarán cuando te  inviten/empujen a emprender proyectos en Internet como el remedio que acabará con la altísima tasa de paro que sufrimos en España.

Los políticos lo tienen claro en cuanto al paro, y han pensado como siempre, en una solución que pueda servir al ciudadano pero de la que puedan sacar un gran rédito político. Sería: empujar para que los parados emprendan, así se reduce la tasa de paro y los políticos se cuelgan la medalla. Pero no es oro todo lo que reluce, ya que la tasa de fracaso se disparará en los próximos meses/años y con ello muchos se verán superados por la frustración.

5 cosas que los políticos no te contarán sobre emprender en comercio electrónico

cosas que los politicos no te contarán para animarte a emprender

1. Emprender en e-commerce no es barato

Si eres de los que piensa que puedes montar un proyecto con poco dinero en Internet y que te lloverán las ventas, tienen un alto porcentaje de posibilidades de estrellarte contra un muro. Esto no quiere decir que no se pueda hacer, ya que un proyecto va a depender de muchos otros factores a parte del dinero, pero casi con toda seguridad a nada que tu proyecto de sus primeros pasitos necesitarás capital para dar pasos más grandes.

Soy un convencido de que hay que probar el modelo con poco dinero, y una vez visto si tiene sentido, invertir, sí solo sí el negocio muestra sintomas que permitan pensar que con más capital se pueden conseguir más ventas o clientes (ya sea con mejoras en la plataforma, estrategias de captación, etc).

2. Emprender en e-commerce no es fácil

Un proyeto de eCommerce low cost necesita un director de orquesta con un perfil emprendedor que tenga conocimientos, en mayor o menor medida, de las diversas áreas que van entrar en juego en este tipo de proyectos. Posiblemente no haya que ser un experto en todas, puesto que una sola persona no podrá encargarse de todo una vez que el proyecto haya recorrido los primeros metros, pero cuantos más conocimientos tenga de cada una de ellas, es probable que le permitan estar más cerca del éxito en su proyecto.

Algunas de las áreas que debes conocer si quieres emprender un proyecto de tienda online son: el sector/producto en cuestión (proveedores, mercado), tu público objetivo (la experiencia previa en el sector te hará saber que quieren tus clientes), la logística (para ser competitivo debes conseguir unas buenas tarifas de envío, simpre teniendo en cuenta las particularidades que pueda tener tu producto: no es lo mismo enviar una chaqueta para la nieve que una mesa de ping pong), el marketing online (este área de por si es bastante amplia y quizás es en la que la mayor parte de los proyectos pinchan. Entre otras, engloba: PPC/CPC, posicionamiento en buscadores/SEO, display, email marketing), la analítica web (básico para medir todo lo que pasa en tu tienda online), negocio (facturación, financación), medios de pago (si tu cliente quiere pagar en metálico y no ofreces la opción de pagar contrareembolso, estarás perdiendo ventas), conocimientos sobre buscadores, usabilidad, etc

3. Emprender en e-commerce es duro

Espero que no queden muchos de los que piensan que puedes montar un ecommerce y quedarte tomando el sol con tu móvil/tablet en mano y viendo como los pedidos entran por arte de magia. Si eres de estos, hazte un favor a ti mismo y no emprendas en ecommerce.

Emprender es duro sea el tipo de negocio que sea. Se tienen pocos recursos, se trabajan muchas horas, los beneficios tardan en llegar (si es que llegan) y al principio solo es invertir, invertir, invertir… Pues bien, montar un proyecto de ecommerce no es menos que esto, y más aun si emprendes en solitario y empiezas muy poco a poco. Vivirás jornadas interminables, con más cosas encima de la mesa pendientes de hacer de las que las horas del dia te permitirán sacar adelante con dos manos, no llegarás a tiempo a cosas que te habías marcado como importantes, tu tiempo para la familia y amigos quedará reducido a 0, te darás cuenta que la nevera de casa no se llena si no pasas por el super y acabarás comiendo comida basura más veces de las que te gustaría, muchas de ellas delante de la pantalla o en la mesa de la oficina. Estas y muchas otras cosas (que te dejaré para que descubras por ti mism@) hacen que emprender sea una carrera de fondo en la que hay que construir cada día, poquito a poquito, lo que en un futuro será una empresa que pueda darte de comer a ti, y con suerte, a algunas personas más.

4. Competir contrar grandes y pequeños: Amazon/Pequeño comercio

La competencia en Internet es brutal! A estas alturas de la película se me antoja difícil que puedas encontrar un nicho de mercado de gran tamaño donde la competencia no sea ya super agresiva y donde la oferta sea mayor a la demanda. Todo esto con sus guerras de precio del tipo ‘le bajo un centimo al precio de la competencia’.

Si tienes intención de lanzar un proyecto de ecommerce te recomendaría que te hicieses las 5 preguntas que cualquiera debería plantearse antes de empezar un proyecto:

– ¿Tengo el producto que mis clientes quieren comprar?

– ¿Puedo venderlo al precio que están dispuestos a pagar?

– ¿Consigo que los clientes me encuentren?

– ¿Soy capaz de dar un servicio ’10′?

– ¿Soy capaz de servir el producto en un máximo de 48 horas?

La respuesta a las dos últimas es incuestionable, si no eres capaz de eso, del resto casi ni hablamos. Servicio y entrega es un básico de comercio en el que no se puede fallar (salvo que tu modelo de negocio lo permita, como en el caso de los outlets donde el consumidor es capaz de esperar ya que el ahorro le compensa la espera).

Las 3 primeras preguntas es donde va a estar las claves a la hora de salir al mercado, y se resumen en: producto, precio y marketing. Si no hay demanda de tu producto o no eres competitivo en precio o no te encuentran tus clientes, no tienes nada que hacer. En lo referente al producto, salvo que seas fabricante o tengas la exclusiva de distribución de un producto para un país concreto, será difícil que no haya unos pocos de miles vendiendo lo mismo que tu, lo que nos lleva al segundo punto, el precio. El precio lo fija el mercado, y en Internet hay gente que como no consigue vender baja y baja el precio hasta que por narices consigue alguna venta (posiblemente nunca se ha planteado que su web da pena, que la gente no ‘entiende’ a primera vista ni que vende o que simplemente no inspira confianza a sus potenciales clientes). Para enviar rápido es imprescindible tener un stock mínimo. Los modelos de: entra un pedido > lo pido a proveedor > lo recibo > se lo envío al cliente, simplemente no funcionan. La entrega en online tiene que parecerse lo más posible a la compra offline, sino la gente ira a la tienda más cercana, ya que el ‘on’ no le resultará atractivo.

Competidores los hay de todos los colores, pero sobre todo, de todos los tamaños. Y aquí es donde te temblarán las piernas cuando empieces a ver que Amazon vende no ya los mismos productos que tú, sino tu catálogo completo, e incluso a un precio por debajo de tu precio de coste. Y todos tan contentos… La ‘guerra’ con los de tu especie, es decir, los competidores similares a ti, es más de trabajo, de conseguir ser más ágiles o de hacer las cosas simplemente mejor. Pero con los grandes del tipo Amazon lo más probable es que te acaben comiendo hasta la moral. Venderán por debajo del coste, tienen solo ‘un poquito’ más de músculo financiero que tu (por mucha inversión que levantes), tienen muchas más manos y además, un ejercito de pequeñas tiendas que venden dentro de su plataforma. Ahí es nada!

5. Conseguir financiación

Parece que la financiación por parte de inversores privados está empezando a despuntar en España, concretamente para proyectos de Internet/Tecnología. Esto ha sucedido gracias a emprendedores que han tenido éxito con sus proyectos y ahora cuentan con los conocimientos y el capital necesario para ayudar a otros emprendedores a lanzar proyectos. Esto me parece genial, pero no debes olvidar que un inversor ‘invierte’, y esto quiere decir que espera sacar de tu empresa más dinero del que puso inicialmente, y no estamos hablando de un 5% más… Si tu empresa no es escalable, internacionalizable y tiene un potencial de crecimiento de ‘x10′, posiblemente tampoco sea invertible por un inversor privado o un fondo de inversión. La mayor parte de proyectos en un país donde la gran mayoría de empresas son pymes o micro pymes, no serán invertibles por este tipo de inversores. ¿De donde sacarás la pasta para empezar tu empresa?

Debes tener en cuenta que conseguir este tipo de financiación tienen un objetivo en el punto de mira: vender la empresa. Tras recibir inversión para hacer crecer la compañía, los inversores de primera ronda querrán, o bien que levantes más rondas para salir y que otros les compren su parte a una valoración mayor de la inicial, o bien que vendas la empresa a un competidor, al líder del sector en el país vecino para que entre en el país a base de talonario, o a quien ponga la pasta encima de la mesa (auque sea para cerrarla!). El día que quieran, y tenga que, hacer caja, llegará tarde o temprano. ¿Vender la empresa es tu objetivo? Debes tenerlo claro antes de pedir inversión.

Los primeros años de Internet, muchos proyectos conseguían financiación con poco más o menos que unas cuantas diapositivas en un ‘PPT’. Estos tiempos ya quedaron atras y no creo que encuentres a nigún inversor que ponga dinero para tu proyecto sin que hayas conseguido hacer los primeros clientes y ventas por ti mismo. Necesitan que el proyecto estén marcha, haya rodado y tenga cierta tracción. Para esto es recomendable tirar de las conocidas 3F’s: friendsfamily and fools (amigos, familia e idiotas). Si no eres capaz de convencer a tu gente más cercana, difícil asunto.

Quizás esperabas que en este punto hablase de ayudas públicas (¿?), de subvenciones para el ecommerce y cosas de este estilo. Pues bien, ya te he contado todo lo que se puede contar sobre esto (las ayudas para el ecommerce no son tan bonitas como las pintan, es importante leer bien la letra pequeña, donde verás que en algunos casos tienes que invertir el mismo importe que aporta la subvención y pagar el IVA tanto del capital que aportas como del capital correspondiente a la subvención).

Pienso que lo más recomendable es emprender ligero, gastar solo en cosas que realmente vayan a hacerte vender más o conseguir más clientes. Eliminar todo lo que no sea estrictamente necesario. Cuantas más cosas pueda hacer el equipo fundador, menos cosas habrá que subcontratar o cubrir con personal (=nominas = gastos). No te pongas un sueldo a las primeras de cambio. El sotano de la casa de tus abuelos es tan válido como cualquier oficina que puedas alquilar. Huye de los gastos fijos innecesarios. Trabaja muchas horas, 7 días a la semana. Construye, construye y construye. Si en un tiempo razonable el proyecto no avanza, es importante saber decir ‘hasta aquí’ y ‘a otra cosa’.

Estos son solo algunos puntos muy genéricos de los que ningún político habla cuando se les llena la boca con las palabras ‘emprender’ o ‘emprendedor’. Hemos pasado de la burbuja ‘inmobiliaria’ a la burbuja del ‘emprendedor’. Por desgracia, todo apunta a que en el corto plazo vamos a ver muchos casos de gente que ‘apostó’ lo poco que tenía y lo de los suyos en proyectos de poca viabilidad, quizás por falta de conocimiento, quizás por falta de experiencia en gestión empresarial, o quizás porque alguien le vendió que emprender era la solución a todos sus problemas y le pintó un mundo del emprendimiento de color de rosas. Y es que de verlo todo de color de rosas a verlo todo muy negro, parece que hay un camino muy corto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *